Teatro en el Blanco: “Lo importante es tener algo que decir”
| Jueves, 12 Julio, 2012 | Twittear | Seguir a @Fitam_Chile |
Una grabadora moderna pone música medieval en el palacio. Isabel la Católica usa corona de púas y su trono es una silla de ruedas negra. En el salón donde reprocha a Cristóbal Colón sus abusos durante la conquista de las Américas, reina una mesa pequeña, redonda, cubierta por un largo mantel. Sobre ella, la española y el explorador arrojan un tira y afloja de poder, valores y conflictos de proporciones divinas.
Al terminar la función, el público se quedó en la sala para ser parte del último Encuentro de Trasnoche del ciclo Teatro Hoy. Los integrantes de Teatro en el Blanco –Trinidad González, Paula Zúñiga, Jorge Becker y Tomás González– sostuvieron una conversación íntima, cercana con la audiencia de esa noche, donde se habló desde las técnicas actorales y la escenografía hasta las metáforas que sobrevuelan esta discusión ficcionada en base a hechos y personajes históricos.
La Reunión es la primera obra del grupo creada después de que Guillermo Calderón dejara la compañía para emprender nuevos proyectos. “Quedamos botados, ¿ya hora qué vamos a hacer?”, contó Paula Zúñiga. Entonces Trinidad González propuso que, si confiaban en ella, escribiría una obra para el grupo. En ese momento Chile vivía tiempos convulsionados, acababa de ser elegido Sebastián Piñera como presidente, la tierra se había movido violetamente y se conmemoraba el Bicentenario de Chile.
Paula Zúñiga siguió hablando sobre el proceso de creación de esta obra y de cómo las vidas personales de cada miembro de la compañía, con sus familias detrás, incidieron como siempre en las dinámicas de trabajo. “Al principio yo estaba embarazada, entonces le pedí a la Trini un papel chico en la obra. Ella iba a ser la reina y yo el niño que sólo aparece al final. Pero luego pasó el tiempo, mi guagua creció y entonces la Trini se quedó embarazada, así que pasé a ser yo Isabel la Católica y ella quedó haciendo el otro papel”.
Las obras anteriores de la compañía, Neva y Diciembre, echan mano a recursos sencillos para crear atmósferas. “Cuando trabajas de forma independiente, y no tienes fondos que te respalden, tienes que usar lo que te rodea. Lo importante es tener algo que decir”, explica Trinidad González, autora, directora y actriz en La Reunión. “Cuando ensayamos Neva estábamos en una sala donde hacía mucho frío, así que nos pusimos a trabajar alrededor de una estufa. Apagamos las luces y nos gustó cómo se veía, así que la dejamos así, con la iluminación natural de una estufa. Acá es lo mismo. La Paula propone traer unas cuestiones para los caballos del campo de su familia, otro trae una mesa, una grabadora, y es moderna, pero qué importa, funciona igual, y así se va armando”.
Si bien Neva es la que más remite al hecho teatral de manera directa –poniendo a la viuda de Chejov a ensayar El jardín de los cerezos–, en La Reunión también hay guiños al proceso de la creación misma: la reina pide a Colón que lea una carta, él lee sin pausa, ella le pide que no se salte las comas, que sienta las palabras. Tal como lo hace esta compañía que construye todo su trabajo en base al texto, a la comprensión profunda de cada palabra y cada pausa.
Mauricio Barría, director del Centro de Investigación y Documentación Teatral de la Universidad de Chile, quien modera los Encuentros de Trasnoche junto a Rocío Valdez, encargada de Difusión y Audiencias de Fundación Teatro a Mil, cerró la conversación con una metáfora que puede ser leída y acogida por quienes vean La Reunión en su último fin de semana de funciones: la obra está en el Teatro del Puente, espacio sobre el río Mapocho, la histórica división entre la chimba y la zona adinerada de Santiago. El Mapocho es límite, símbolo, brecha, cicatriz y tumba para toda una historia de abusos de poder, inhumanidades y violencia que tiene 520 años de antigüedad.
LA REUNIÓN – Últimas funciones
13, 14 y 15 de julio, 20 horas
Teatro del Puente
$ 6.000 general; $ 3.000 estudiantes y tercera edad.

